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Meditación Transpersonal en Red

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La Escuela Española de Desarrollo Transpersonal te da la bienvenida a la práctica contemplativa. Una práctica que te permitirá un progresivo autodescubrimiento, así como una mayor presencia en tu vida de la lucidez y la serenidad.

Meditación, despertar de la atención plena que permite vivenciar el Aquí y el Ahora

Vivencia del presente.

Entrenamiento
de la atención.

¿Qué es la meditación?

En realidad, lo que comúnmente llamamos meditación, tiene que ver con el despertar de la atención plena, y con una neutra observación que permite vivenciar el Aquí y el Ahora.

Es por ello que se practica haciendo silencio interior, para desde ahí, desplegar una consciente atestiguación de la corriente de sensaciones, sentimientos y pensamientos que circulan en nuestro interior.

 

¿Cuáles son los beneficios de la meditación?

Meditación, despertar de la atención plena que permite vivenciar el Aquí y el Ahora

Los beneficios de la meditación son tan innumerables que para abarcarlos todos se precisaría elaborar un voluminoso apéndice. Sin embargo, se pueden apuntar varios pilares en los que se sustentan los mismos:

  1. Mejora de la salud física y emocional.
  2. Rebaja del nivel de ansiedad, permitiendo aflorar la serenidad y la paz profunda que en realidad somos.
  3. Alivia los procesos de duelo y resolución progresiva de los mismos.
  4. Disuelve rencores y viejas heridas larvadas en el subconsciente con sus consiguientes procesos de negatividad.
  5. Favorece el desapego y relativiza los extremos de la personalidad.
  6. Favorece la maduración emocional de la persona y expande la autoconsciencia.
  7. Aumenta la lucidez mental, favoreciendo la creatividad y el autodescubrimiento
  8. Permite aflorar el amor universal expresado en perdón, respeto y compasión a todos los seres vivos.
  9. Desidentifica la conciencia del que en realidad observa, es decir del personaje o máscara que constituye la cara más relevante de nuestra personalidad.

¿En que se diferencia la meditación transpersonal de otras meditaciones?

Meditación zen en el dojo

Todas las prácticas meditativas tienen un punto de unión común: la íntima vivencia de expansión y totalidad que éstas tienden a conllevar.

Los caminos para llegar a esta vivencia, es decir, a este estado de conciencia que trasciende la mente pensante, son variados, y dependiendo de las culturas se pone el acento en unos aspectos o en otros.

La meditación transpersonal es de una enorme sencillez y, aunque integra algunos aspectos claves de la práctica Zen, desarrolla fundamentalmente la atención a la postura, la respiración y la actitud.

La meditación transpersonal, se aprende en un breve periodo de tiempo, refinándose conforme se practica y convirtiéndose en un saludable hábito cotidiano para toda la vida.

Toda persona que practica meditación suele elegir en su casa un espacio específico para ello. En ocasiones, es el dormitorio por su privacidad y porque además permite practicar la meditación al despertar como ejemplo de la primera acción del día.

En dicho espacio de meditación, es recomendable colocar junto a la silla o cojín de meditación, una vela en el suelo delante del meditador. El hecho de encender tal vela representa la metáfora de activar un estado acrecentado de consciencia que abre la puerta de la práctica.

Meditación zen en el dojo.

Al finalizar la meditación, que generalmente dura de 20 a 30 minutos, puede apagarse la vela sin necesidad de soplar, sino más bien usando un apagavelas o cualquier otro artilugio. Se diría que nuestro aliento está orientado tan solo a iluminar y encender.

Y quizás, cuando finaliza la meditación y se apaga la vela, uno siente que tiene puesta una llama permanente que se ha avivado durante la práctica, una llama, encendida en nuestro pecho y que a lo largo de toda la jornada tenderá a hacerse presente en los diferentes momentos en que así suceda.

En el espacio colectivo de la meditación grupal de cada martes alentado por La Escuela Transpersonal, será el propio coordinador de la misma, quien comience por encender la vela, generalmente situada en el centro del espacio.

¿Qué hacemos mientras permanecemos en silencio?

Meditación zen en el dojo.

Observar y observar.

El sujeto puede proceder a centrar su mirada externa de forma abierta y panorámica, o en la llama de la vela, en este caso permaneciendo presente en dicha llama y centrando su enfoque de manera que no haya despiste ni dispersión.

Puede asimismo, optar por enfocar su atención en el proceso respiratorio, es decir, sentir conscientemente la toma de aire y la correspondiente exhalación, “sintiendo” las sensaciones del abdomen y del pecho así como la de las fosas nasales, al tiempo que se mantiene plenamente presente y neutro durante todo el proceso respiratorio.

Meditación zen en el dojo.

Una observación de sensaciones, emociones y pensamientos que pasan por la corriente de consciencia. Una observación desde el punto más elevado de nuestra percepción, que conlleva absoluta neutralidad, es decir ningún intento deliberado de preferir, comparar, rechazar ningún contenido interno... tan solo atestiguar.

También se puede ejercitar una observación abierta y panorámica centrada en la corriente mental, de forma que cada pensamiento que aparece sea atestiguado con total atención, una manera de disolver las asociaciones de ideas automatizadas que atrapan al meditador en el mundo de la mente pensante. Es decir, en sus recuerdos y anticipaciones, en las ideas asociadas “en automático” que le distancian del verdadero objetivo que subyace en esta excelente gimnasia. Objetivo que consiste en mantener la presencia en el “ahora”.

La llave que abre todas las puertas es el momento presente.
Financiación de los cursos de la Escuela. Créditos a la formación.  Financiación de los cursos de la Escuela. Créditos a la formación.