
A personas que desean crecer interiormente, al tiempo que se sienten útiles en el apoyo psicológico y emocional de otras.
A quienes sienten una vocación de acompañamiento a personas en momentos de crisis, y desean reorientar su vida hacia una nueva profesión que facilite la expansión de la consciencia y la resolución de conflictos desde una profunda autoobservación y discernimiento.
La Formación en Terapia Transpersonal, tiene una duración de 2 años, con un 3º año complementario. Cada año formativo consta de 9 meses de duración iniciándose en Octubre y finalizando en Junio.
El primer año está orientado al autodescubrimiento y su correspondiente transformación personal, mediante un programa que integra la psicología occidental y la mística oriental. Este primer año propone el cultivo de la vocación de aquellas personas que desean crecer, al tiempo que ejercen una labor como “acompañantes del alma”.
El segundo año o Nivel Avanzado está destinado a aquellos alumnos que han cursado el Primer Nivel y desean consolidar su vocación en un anhelo de mayor capacitación y lucidez. Este segundo curso trabaja prácticas terapéuticas más profundas, y aborda múltiples casos clínicos, tanto en privado como en grupo, casos orientados a profesionalizar al alumno como Terapeuta Transpersonal en ejercicio.
El 3º año, o Nivel de Práctica y Supervisión Terapéutica es opcional, y está concebido, para que cada Terapeuta inicie su camino profesional con un alumno/ paciente otorgado por la Escuela.
En este 3º año, se orienta al terapeuta en la resolución y acompañamiento de los casos y situaciones de su paciente/alumno. Iniciará esta andadura apoyado por su grupo de Terapeutas y tutores con los que podrá exponer sus casos y ampliar su experiencia con los casos que trabajan sus compañeros.
Lo transpersonal es otra forma de nombrar lo espiritual, pero recordando que la espiritualidad y la religión no son la misma cosa. Lo espiritual trasciende las creencias o credos ideológicos de carácter mental, y se manifiesta mediante una íntima experiencia de totalización y unidad.
En la Terapia Transpersonal, el verdadero sanador es la consciencia, ya que el hecho de ser plenamente consciente de algo, supone automáticamente transformarlo, sin esfuerzos particulares añadidos. Desde esta perspectiva, la consulta de un terapeuta transpersonal puede considerarse como un Observatorio de la propia e íntima mismidad.
Aquella persona que llega a ser capaz de devenir consciente o darse plena cuenta de sus "conductas no deseadas" adquiere de inmediato opciones de acción que disminuyen su reactividad y la convierten en una entidad más íntegra y creativa.
Una vez aliviado el dolor y la inquietud que han motivado la iniciación de la terapia. Y una vez aprendidos nuevos patrones mentales que construyen un ego más feliz, la Psicología Transpersonal aborda aspectos tales como:
La terapia transpersonal es una forma de "Yoga Integral". Por "Yoga Integral" se entiende al crecimiento desde las áreas:
Cada sujeto y cada etapa correspondiente de la terapia requiere del entrenamiento de técnicas entra las cuales pueden destacarse:
Y otras muchas técnicas que entrenan al sujeto a distanciarse de sus contenidos mentales y movilizar el enfoque de la atención hacia áreas cognitivas deseables.
Transcurrida la primera etapa, el sujeto ha aprendido a observar y examinar su modelo mental. Aquella persona que anteriormente sufría ha aprendido a vivirse en los escenarios problemáticos sin mayor perturbación. Es un ser humano que ante la circunstancia anteriormente conflictiva ya no echa la culpa a nada, ni a nadie, sino que mira el discurrir de su propia mente. Un ser humano que ha entendido el verdadero valor de la independencia emocional sin merma de la calidad amatoria de su corazón. El sujeto ha devenido consciente de la capacidad de convertir su problema en una oportunidad de crecimiento y auto-consciencia. Un ser humano nuevo que ha ensanchado su horizonte interior e incrementado su capacidad de ser feliz.
Transcurrido el ciclo terapéutico, el sujeto se siente integrado y ya puede reconocer su "sombra" y por tanto aceptarla. El sujeto escucha a su naturaleza corporal y conoce mejor la programación histórica y familiar de su propio ego; se siente centrado y consciente de la impermanencia de los contenidos de su mente y de los fenómenos en general.
Una entidad que ya no se identifica con su pensamiento cambiante, sino con su conciencia Testigo. Un nivel por el que se expresa una mayor ecuanimidad ante los cambios y una progresiva paz en la sucesión de "momentos-presente".
Algunos terapeutas consideran que un ser humano está en salud, cuando se ha despojado de los conflictos básicos y se reintegra a la sociedad productiva y familiar, sin embargo para la Psicología Transpersonal, la superación no será real, en cuanto el sujeto no haya realmente accedido al contacto con su nivel esencial. Siendo así que un ser humano gozará de buena salud cuando se sienta enraizado en su identidad profunda y haya encontrado, en sí mismo, el sentido de su vida..
Se puede concluir afirmando que junto al formidable desarrollo tecnológico, La Humanidad actual experimenta oleadas de perturbación tras las que subyace una gran mutación neurofisiológica. La Psicología Transpersonal se ocupa de investigar este camino iniciático hacia lo Profundo a través de las nuevas formas de amar, de sentir, de pensar y de actuar. En definitiva: de existir.
Tenemos el privilegio de asistir a un nuevo "salto evolutivo" que se dispone a capacitarnos para trascender la mente racional en una sucesión de momentos presentes, plenos de creatividad, infinitud y libertad. La terapia transpersonal es un modo de convertir la inquietud y la crisis en una oportunidad de lo Profundo.
La evolución del "Homo Sapiens" apunta hacia el despertar del "Homo Lucens" y del "Homo Amans" algo que, en realidad, nunca hemos dejado de ser y de lo que estamos deviniendo conscientes.
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